
Un hombre de principios.
Un dirigente de convicciones firmes.
Un hijo de Nicaragua y Guatemala que eligió la justicia antes que el silencio.
El 15 de agosto de 2025, la dictadura lo secuestró creyendo que podían encarcelar su voz.
Pero Chester no está solo.
Su nombre resuena en cada grito de libertad,
su ejemplo late en cada corazón que se niega a rendirse.

Preso político, sí.
Vencido, nunca.
Por Chester, y por todos los que aún resisten en las celdas del régimen Ortega-Murillo, seguiremos alzando la voz.
Porque la patria no será cárcel para siempre.
Porque la dignidad no se encierra.
¡Libertad ya!

Desde las celdas de la dictadura, su voz resiste y nos recuerda que la dignidad no se encierra.
Apoyar a Chester es apoyar a todos los presos políticos que siguen firmes por la libertad.
Tu solidaridad es fuerza, es esperanza, es resistencia.

