Redacción Central: MA18A

El 21 de septiembre de 1956, la historia de Nicaragua dio un giro irreversible. Un joven poeta de 27 años, Rigoberto López Pérez, decidió poner fin a la dictadura de Anastasio Somoza García. Este acto heroico no solo marcó un hito crucial, sino que también encendió la llama de la lucha por la libertad en la nación.

Orígenes y despertar Político

Nacido el 13 de mayo de 1929 en el barrio El Calvario de León, Rigoberto mostró desde joven un talento innato para la poesía y una sed insaciable de conocimiento. Trabajó como tipógrafo y músico, pero su verdadera vocación era la libertad de su pueblo.

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Sus poemas, como «Confesión de un soldado» (1946), eran un reflejo de su amor por Nicaragua y su disposición a luchar por ella. En la década de 1950, sus viajes por México, Panamá y El Salvador lo conectaron con exiliados y opositores de Somoza, consolidando su conciencia social y su compromiso patriótico. Se afilió al Partido Liberal Independiente (PLI), una voz disidente contra el régimen.

La Gesta Heroica: 21 de septiembre de 1956

El día que cambió la historia de Nicaragua. En una fiesta en la Casa del Obrero de León, a la que asistía el dictador Somoza García, Rigoberto López Pérez se infiltró con una misión clara. Con un acto de valentía sin precedentes, le disparó a Somoza.

Aunque fue acribillado inmediatamente por la Guardia Nacional, su sacrificio no fue en vano. Somoza sucumbió ocho días después en un hospital de Panamá. Este acto no solo terminó con una tiranía, sino que también se convirtió en una inspiración eterna para todos los nicaragüenses que luchan por la libertad y la justicia.

Leer a los medios de propaganda del orteguismo es como leer el periódico «Novedades» de Somoza. @AvilRamirez
se encarga de mostrar, a través de imágenes de diarios antiguos, como el actual dictador repite el mismo guión

El Espíritu de Rigoberto Vive en la Resistencia

El legado de Rigoberto nos recuerda lo insoportable de vivir bajo otra dictadura, como la que hoy enfrenta Nicaragua bajo el régimen de Ortega-Murillo. Su lucha se recuerda y su valentía se honra, porque en cada nicaragüense que resiste, su espíritu vive.

A 69 años de su gesta heroica, la historia de Rigoberto López Pérez se siente más presente que nunca. Su lucha contra la tiranía de Somoza es un espejo del descontento actual de los nicaragüenses, que hoy enfrentan otro régimen autoritario. Su valentía es un recordatorio de que la libertad siempre vale la pena.

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